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Mikaela Shiffrin cambia de fórmula y rompe con una tradición que parecía intocable

La estadounidense modificará su calendario para la próxima temporada y dejará algunas de las carreras que fueron una constante durante su carrera.

 

Hay una famosa frase que se repite en nuestro deporte: “equipo que gana no se toca”. Mikaela Shiffrin podría haber seguido esa lógica. Después de 110 victorias en la Copa del Mundo y nueve títulos de slalom, tenía argumentos de sobra para mantener una fórmula que funcionó durante años. Pero eligió hacer lo contrario.

Para la temporada 2026-27, la estadounidense decidió correr menos slalom y darle más espacio al slalom gigante y al supergigante. Una decisión que, más que hablar de resultados, dice mucho de la deportista que es: una campeona que, aun después de haber alcanzado prácticamente todo, no parece dispuesta a quedarse con la duda de qué podría haber pasado si se animaba a cambiar.

El riesgo está ahí. El nuevo enfoque puede salir mejor, peor o simplemente no producir los resultados que espera. Pero también hay algo valioso en intentarlo. Shiffrin no se conforma con ser la mejor en aquello que ya domina; quiere completarse como esquiadora y descubrir hasta dónde puede llegar fuera de su zona de confort. Y esa búsqueda, en una carrera como la suya, también es una forma de competir.

 

 

Una temporada diferente

La temporada comenzará para Shiffrin, como es habitual, en Sölden, Austria, el 24 de octubre, con el slalom gigante.

Después llegará el primer cambio importante. No correrá los slalom de Levi, en Finlandia, y Gurgl, en Austria, dos pruebas que durante años fueron parte casi fija de su calendario.

En Levi, además, construyó una relación particular con la pista: ganó nueve veces, un récord.

Su debut en slalom está previsto para Killington, Vermont, a fines de noviembre. A partir de allí, la planificación será más selectiva. Incluso está pendiente la decisión sobre su participación en el slalom del Campeonato Mundial de Crans-Montana, en febrero.

Para una esquiadora que durante buena parte de su carrera prácticamente no se perdió estas carreras, el cambio se nota.

 

El gigante como punto de partida

Para entender por qué Shiffrin llegó a esta decisión hay que mirar también lo que ocurrió con el slalom gigante durante las últimas temporadas.

La fuerte caída que sufrió en Killington dos años atrás tuvo consecuencias que fueron más allá de una lesión. El accidente afectó su confianza y la llevó a afrontar la temporada pasada con dudas sobre su nivel en la disciplina.

Sin embargo, terminó cuarta en la clasificación de slalom gigante y se mantuvo entre las mejores durante todo el invierno.

El resultado fue importante porque le permitió recuperar una certeza que había quedado en segundo plano: todavía tenía velocidad para competir entre las mejores especialistas del gigante.

A la vez, continuó dominando el slalom. Llegó a su noveno título de la especialidad y elevó su récord a 110 victorias en la Copa del Mundo.

 

 

Salir de la zona de confort

El esquí alpino de alto nivel exige una preparación muy específica. El slalom requiere trabajar de manera constante la coordinación, la velocidad de reacción y la precisión. Mantenerse en la elite implica dedicar una enorme cantidad de tiempo a esos detalles.

Reducir el número de carreras permite, por lo tanto, modificar también el entrenamiento.

Ahí aparece la parte más interesante de la estrategia de Shiffrin: el objetivo no parece ser ganar menos, sino ganar experiencia en lugares donde todavía tiene cosas por descubrir.

El slalom gigante es el caso más evidente. Después de recuperar confianza y demostrar que puede mantenerse en la pelea, ahora tendrá más oportunidades para trabajar sobre esa base.

 

Crans-Montana, el gran examen

El Campeonato Mundial será probablemente el momento más importante para evaluar esta nueva estrategia.

Crans-Montana recibirá el Mundial entre el 1 y el 14 de febrero. Allí Shiffrin tendrá que enfrentarse a especialistas que llevan toda su preparación orientada al gigante y al supergigante.

El resultado permitirá medir hasta qué punto el cambio de enfoque puede acercarla a ellas.

En slalom, mientras tanto, seguirá teniendo margen para elegir. Mantener algunas participaciones le permitirá conservar una buena posición en el ranking mundial y, al mismo tiempo, dejar abierta la posibilidad de volver a darle mayor prioridad a la disciplina si durante el invierno siente que la extraña.

 

Una decisión que solo puede tomar una campeona

A los 31 años, después de 16 temporadas en la Copa del Mundo, Shiffrin se encuentra en una situación poco común.

Ya ganó prácticamente todo lo que podía ganar en el slalom. Tiene el récord de victorias de la historia del circuito y una colección de títulos que la convirtió en una de las grandes figuras de todos los tiempos.

En ese contexto, seguir haciendo exactamente lo mismo sería la opción más lógica. También, probablemente, la más sencilla.

Pero Shiffrin eligió otra cosa.

La temporada 2026-27 no será una despedida del slalom ni el comienzo de una retirada. Será una especie de laboratorio: menos carreras en la disciplina que mejor domina, más tiempo para el gigante y el supergigante y la posibilidad de comprobar cuánto margen todavía tiene para crecer.

Después de tantos años persiguiendo récords, esta vez el desafío es diferente.

 

 

 

 

 

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