Con un récord histórico de 399 millones de visitas, la temporada 2024/25 confirma la recuperación total del esquí a nivel global y marca un cambio de paradigma: la industria crece impulsada por la fidelidad de sus usuarios, la tecnología y una resiliencia que hoy depende tanto de la economía y la geopolítica como de la nieve.
La montaña volvió a marcar el pulso de la industria global del esquí. Contra muchos pronósticos que hablaban de un freno después de la pandemia —y hasta de un posible declive por el cambio climático—, la temporada 2024/25 terminó dejando un mensaje claro: el esquí está más vigente que nunca. Con 399 millones de visitas a nivel mundial, se convirtió en la mejor temporada de lo que va del siglo y superó el récord anterior de 392 millones registrado en 2018/19.
El dato surge del último informe internacional de turismo de nieve presentado por Laurent Vanat, una referencia clave para entender la evolución del sector. Después del golpe que significó el Covid —cuando la actividad cayó cerca de un 50% en el invierno 2020/21—, la recuperación no solo fue rápida, sino que terminó consolidándose con números récord en un contexto global más complejo.

Uno de los puntos más interesantes del informe es el cambio de lógica que empieza a consolidarse en la industria: la cantidad de visitantes ya no depende tanto de la nieve natural. En varias regiones de Europa y América del Norte, las nevadas estuvieron por debajo del promedio, pero aun así los centros lograron sostener o incluso aumentar la afluencia de esquiadores. La clave está en una combinación de factores que incluye una mayor capacidad de producción de nieve artificial, operaciones más eficientes y condiciones climáticas más estables, con mayor presencia de días soleados. Hoy, con una base de nieve garantizada, la experiencia general del usuario termina siendo tan o más importante que la cantidad de nieve caída.
El crecimiento global tiene además dos protagonistas claros, aunque con dinámicas muy diferentes. Por un lado, China sigue expandiéndose a gran velocidad, impulsada por el efecto de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022. Con más de 26 millones de visitas, el país se consolidó como uno de los grandes mercados del mundo, con una base de nuevos esquiadores que todavía está en proceso de consolidación. El desafío en este caso pasa por lograr que quienes prueban el deporte vuelvan y se conviertan en usuarios habituales. Por otro lado, Estados Unidos muestra una lógica distinta: el crecimiento viene de la mano de esquiadores que ya están dentro del sistema y que, gracias a los mega pases, esquían más días por temporada. Sin embargo, los altos costos siguen siendo una barrera para atraer nuevos practicantes, lo que plantea un interrogante hacia el futuro.

En ese sentido, el informe señala que el récord de visitas no se explica tanto por una explosión de nuevos esquiadores, sino por una mayor frecuencia de uso entre quienes ya practican el deporte o por el regreso de quienes lo habían dejado. Es un crecimiento más vinculado a la intensidad que a la cantidad de personas, un dato clave para entender hacia dónde puede evolucionar la industria.
Otro de los ejes que plantea el análisis es el cambio en las preocupaciones centrales del sector. Si bien el cambio climático sigue siendo un tema relevante, el informe pone el foco en un factor mucho más inmediato: la geopolítica. La evidencia es concreta. Durante la temporada 2024/25, países como Israel y Sudáfrica no ofrecieron esquí, no por falta de nieve, sino por razones económicas y políticas. En este contexto, la estabilidad global aparece como un elemento tan determinante como las condiciones climáticas para el funcionamiento de la industria.

A nivel global, el mapa del esquí se mantiene relativamente estable, con 68 países que cuentan con centros y alrededor de 2000 resorts en funcionamiento. Sin embargo, puertas adentro, el sistema está en plena transformación. Se observa una tendencia a optimizar la infraestructura, con menos medios de elevación pero más eficientes, al mismo tiempo que crecen nuevos mercados en Asia y Europa del Este. También gana terreno el desarrollo de centros indoor, especialmente en China, y cambian los flujos turísticos internacionales, con un mayor movimiento hacia destinos asiáticos y europeos.
La industria del esquí demuestra una capacidad de adaptación mucho mayor a la que muchos anticiparon. Ni la pandemia ni las condiciones de nieve menos favorables lograron frenar su crecimiento. Sin embargo, el desafío hacia adelante ya no pasa solamente por sostener la demanda actual, sino por atraer nuevas generaciones, mantener la accesibilidad y adaptarse a un mundo cada vez más fragmentado. La montaña sigue convocando, pero entender cómo sostener ese vínculo en el tiempo va a ser la clave de lo que viene.