Con elecciones clave en los próximos meses y reformas estructurales en discusión, la Federación Internacional de Esquí y Snowboard se encamina a un Congreso decisivo en Belgrado que puede definir el rumbo del esquí y el snowboard a nivel mundial.
La Federación Internacional de Esquí y Snowboard ya empezó a calentar motores para uno de los momentos más importantes de su calendario: el Congreso que se va a realizar en Belgrado. No es una reunión más. En juego hay elecciones clave, un nuevo presupuesto y una serie de reformas que pueden marcar el rumbo del esquí y el snowboard a nivel global.
En la última reunión del Consejo, el objetivo fue ordenar el terreno de cara a lo que viene. Se avanzó sobre temas de gobernanza, se revisaron propuestas concretas y se definió el calendario electoral. Todo, con la mira puesta en una jornada que va a ser determinante.

El 11 de junio aparece marcado en rojo. Ese día se van a elegir tanto la presidencia como 18 lugares dentro del Consejo, con 28 candidatos en carrera. En ese escenario, el actual presidente, Johan Eliasch, buscará renovar su mandato y sostener su proyecto al frente de la federación.
Eliasch asumió en 2021 tras la muerte de Gian-Franco Kasper y un año después fue reelegido para un período completo, con la idea de impulsar una etapa de cambios. Sin embargo, su gestión no estuvo exenta de ruido. Aunque en aquella votación obtuvo el respaldo total, hubo cuestionamientos al proceso y la ausencia de federaciones importantes como Swiss-Ski y la German Ski Association dejó en evidencia ciertas tensiones internas.
Su nombre también apareció en otros frentes. A principios de 2025 intentó llegar al Comité Olímpico Internacional para reemplazar a Thomas Bach, pero finalmente la elegida fue Kirsty Coventry. Además, en los últimos meses fue mencionado en documentos vinculados al caso de Jeffrey Epstein, algo que él negó de manera contundente.

Más allá de las elecciones, la FIS también está empujando cambios estructurales. Uno de los más importantes es la creación de una nueva categoría de “Organización Afiliada”, que busca abrir el juego a nuevas alianzas dentro del ecosistema de la nieve. La medida todavía tiene que ser aprobada en el Congreso.
Otro punto es la actualización de las reglas: todos los oficiales técnicos deberán cumplir con un sistema de formación obligatorio. Esto abarca desde directores de carrera hasta jueces y delegados técnicos, con la idea de unificar criterios y elevar el nivel en todas las competencias.
El Congreso también pondrá sobre la mesa nuevas solicitudes de membresía. Países como Guinea-Bissau y Belice buscan convertirse en miembros plenos, mientras que India intenta recuperar ese lugar dentro de la federación. Antes de Belgrado, la próxima parada será el 5 de mayo en Portorož, donde se van a seguir afinando detalles.

Se viene una definición importante para la FIS. Y aunque todo pase lejos de la montaña, lo que se resuelva ahí puede impactar de lleno en cómo se organiza, se compite y se vive la nieve en los próximos años.