Un potente ciclo de tormentas de febrero cubrió la montaña con 292 centímetros de nieve y marcó el mayor acumulado en cinco días desde 1970.
Una serie de tormentas particularmente intensas dejó una marca histórica en el centro de esquí Palisades Tahoe, en California. Entre el 16 y el 20 de febrero, el complejo recibió unos 292 centímetros, el mayor acumulado en cinco días registrado allí desde 1970, según datos del resort y del UC Berkeley Central Sierra Snow Lab.
Durante algunos momentos del evento, la nevada alcanzó ritmos superiores a 10 centímetros por hora, mientras que los vientos superaron los 145 km/h, generando condiciones muy cambiantes en la montaña y un riesgo elevado de avalanchas. Con este aporte, la temporada en el resort pasó a acumular 706 centímetros de nieve, cerca del 105% del promedio histórico para esta altura del invierno.

El fenómeno llegó después de un período bastante seco. Semanas antes de la tormenta, el equipo de montaña había atravesado más de un mes sin nevadas significativas, concentrándose en cuidar y mantener la base existente. La llegada repentina de este potente ciclo cambió por completo el escenario operativo.
Los pronosticadores de avalanchas pasaron de monitorear cambios graduales en el manto nivoso a seguir rápidas cargas de nieve y transporte por viento en las zonas de inicio de avalanchas. Al mismo tiempo, los equipos de pisado dejaron de trabajar en el afinado de pistas para reconstruir accesos que habían quedado enterrados bajo la nieve, mientras que los técnicos de medios de elevación debieron despejar terminales cubiertas por acumulaciones extremas.

El 17 de febrero, los totales de la tormenta ya superaban los 60 centímetros, con visibilidad muy reducida y fuertes ráfagas que obligaron a cerrar los medios de elevación de la parte alta de la montaña. El riesgo de avalanchas también provocó cierres temporales en la base y finalmente la operación se detuvo por el resto del día.
La situación se intensificó el 18 de febrero, cuando durante la noche cayeron 43 centímetros adicionales, llevando el total de 24 horas a 86 centímetros, uno de los diez mayores registros diarios en la historia del centro de esquí. Para entonces, más de 1,8 metros de nieve habían caído en solo tres días.
La profundidad y la baja densidad de la nieve generaron complicaciones logísticas importantes. Incluso las máquinas pisanieves tuvieron dificultades para avanzar en sectores de pendiente suave, lo que limitó el acceso necesario para los trabajos de control de avalanchas y mantenimiento.

A pesar de las condiciones extremas, los equipos del resort coordinaron esfuerzos entre patrulla, pisado y mantenimiento de medios para aprovechar pequeñas ventanas de mejor clima. Para la mañana del 18 de febrero ya funcionaban 12 medios de elevación, aunque con terreno limitado.
La tormenta continuó el 19 de febrero, sumando otros 38 centímetros y llevando el total del evento a más de 2,4 metros en cuatro días. Los patrulleros comenzaron su jornada incluso a las 4 de la madrugada para evaluar el peligro de avalanchas y las posibles rutas de acceso, aunque la nieve profunda siguió restringiendo la apertura de varios sectores. El ciclo finalmente terminó el 20 de febrero, con 46 centímetros más, alcanzando los 292 centímetros en cinco días.

Tras el paso de la tormenta, los equipos se concentraron en reconstruir corredores de tránsito, realizar tareas de control de avalanchas y reabrir progresivamente el terreno. Para el mediodía del 20 de febrero ya operaban 17 medios de elevación, aunque algunas zonas altas seguían siendo difíciles de acceder debido a la enorme cantidad de nieve.
Con esta enorme recarga de nieve, en Palisades Tahoe esperan mantener la operación hasta el 25 de mayo, durante el fin de semana de Memorial Day, lo que permitiría extender la temporada con condiciones ideales para el clásico esquí de primavera de la Sierra Nevada.
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