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Milano Cortina 2026: Mikaela Shiffrin volvió al oro y ratificó su legado

En Cortina, la estadounidense volvió a mostrar su versión más dominante: ganó el slalom con autoridad, sumó su tercer oro olímpico y dejó en claro que, aún después de más de una década en lo más alto, sigue marcando el ritmo del esquí alpino mundial.

 

El esquí alpino tiene días especiales. Jornadas en las que una campeona marca la diferencia y deja en claro por qué su nombre ya forma parte de la historia grande del deporte. En Cortina, en el cierre femenino, Mikaela Shiffrin volvió a lo más alto y se colgó el oro en el slalom de Milano-Cortina 2026.

La estadounidense ganó con un tiempo combinado de 1:39.10 y sumó así su tercer título olímpico, el primero desde los Juegos Olímpicos de Invierno PyeongChang 2018. Una consagración que despejó cualquier duda y que la reafirma como la más influyente en la historia del esquí alpino.

 

 

Shiffrin llegó a estos Juegos con presión y con resultados que no habían sido los esperados en las primeras pruebas: 11ª en gigante y cuarta en la combinada por equipos. Pero el slalom es su terreno natural. Y ahí no perdonó.

Fue la más rápida en la primera manga y, en la segunda, administró con inteligencia una ventaja amplia. Terminó imponiéndose por 1,50 segundos, una diferencia enorme en esta disciplina. La suiza Camille Rast fue plata (1:40.60) y la sueca Anna Swenn-Larsson se quedó con el bronce (1:40.81).

Con este triunfo, Shiffrin se convirtió en la primera esquiadora alpina estadounidense —entre hombres y mujeres— en ganar tres oros olímpicos. Además, es la primera mujer desde 1994 en conseguir dos títulos olímpicos en slalom.

 

 

Sus números impresionan: 108 victorias en Copa del Mundo, 71 de ellas en slalom; siete títulos mundiales; 16 Globos —entre ellos, cinco Globos de Cristal generales— y triunfos en seis disciplinas distintas. Un dominio que comenzó cuando debutó en el circuito mayor con apenas 15 años, en 2011, y que todavía no se termina.

Incluso en la temporada 2025/26 ya había ganado siete de los ocho slalom disputados antes de los Juegos. Lo de Cortina fue la confirmación olímpica de ese presente.

Después de la combinada por equipos, Shiffrin había recordado en redes que los Juegos son mucho más que el podio: habló del trabajo silencioso, del equipo y de los momentos compartidos. Luego del triunfo, volvió a mostrarse en esa línea, agradeciendo a su entorno y destacando el valor del proceso.

 

 

En una segunda manga cargada de tensión —con abandonos y errores que cambiaron el panorama del podio—, ella fue la única que no dudó. Cerró la competencia con la autoridad de quien sabe manejar la presión.

Milano-Cortina bajó el telón del esquí alpino femenino con Shiffrin en lo más alto. Y a los 30 años, lejos de vivir de su historia, sigue ampliándola.

 

 

 

 

 

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