A los 40 años y con una prótesis parcial de rodilla, Lindsey Vonn volvió a desafiar la lógica del deporte y se subió al podio en la final de la Copa del Mundo.
Si algo define a Lindsey Vonn es su capacidad de reinventarse y desafiar los límites. Cuatro meses después de salir del retiro, la leyenda del esquí demostró que la edad, las lesiones y el tiempo fuera de las pistas no son rivales para ella. En Sun Valley, Vonn se colgó la medalla de plata en el supergigante de la final de la Copa del Mundo y se convirtió en la mujer de mayor edad en subir al podio de esta competencia. Lo logró pese a que muchos criticaron su vuelta al circuito.
Cuando cruzó la meta, la ovación fue ensordecedora. Con el puño en alto, la emoción la venció y no pudo contener las lágrimas. “Muy alto”, respondió cuando le preguntaron en qué lugar ponía esta medalla entre todos sus logros. Porque no era solo una medalla: era la confirmación de que todavía tiene lo que se necesita para estar entre las mejores.
Vonn no había competido en la Copa del Mundo desde 2019, cuando anunció su retiro debido a los dolores insoportables en sus rodillas. Su carrera, repleta de triunfos y caídas brutales, parecía haber llegado a su fin. Sin embargo, en abril de 2024 se sometió a un reemplazo parcial de rodilla, buscando mejorar su calidad de vida. Y de repente, el dolor desapareció. Volvió a esquiar, a moverse con libertad, y en noviembre tomó una decisión impensada: regresar a la competencia.
Los primeros meses no fueron fáciles. Terminó cuarta en un supergigante en St. Anton, Austria, y aunque mostró su nivel, las piezas todavía no encajaban. Pero en Sun Valley todo se alineó: la nieve le recordaba a la de Colorado, su lugar, y logró encontrar el equilibrio justo entre agresividad y control.
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El domingo, el recorrido puso a prueba a todas las esquiadoras. Lara Gut-Behrami marcó el ritmo con una carrera agresiva. Luego llegó el turno de Vonn. Sabía que estaba en buena posición, pero no se quiso ilusionar. “Intenté mantenerme concentrada hasta el final”, explicó. Y lo consiguió. Su tiempo de 1:13.64 la dejó 1.29 segundos detrás de Gut-Behrami y apenas 0.04 por delante de Federica Brignone. Medalla plateada asegurada.
El abrazo de sus rivales, los gritos del público y hasta un brindis en la meta cerraron un día inolvidable. “Me encanta esquiar, por eso estoy acá”, dijo Vonn. “Cuando amás algo y trabajás duro por ello, se siente increíble cuando finalmente obtenés la recompensa”.
Vonn ya confirmó que no planea su retiro. Tiene la mirada puesta en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina 2026 y este podio es solo el arranque. “Nunca dudé de mí misma”, afirmó. Ahora, nadie más puede hacerlo.