El Freeride World Tour volvió a Haines después de ocho años y lo hizo con todo: nieve, una cara imponente y un nivel altísimo que dejó a los locales como protagonistas y la definición del título abierta de cara a Verbier.
Después de ocho años, el Freeride World Tour regresó a Haines, uno de los escenarios más icónicos del freeride. La vuelta se dio con condiciones ideales: 20 cm de nieve fresca y una cara tan exigente como espectacular.
La competencia se disputó en The Venue, utilizada por última vez en 2017. Con 740 metros de desnivel, el terreno obligó a los riders a mantener precisión, velocidad y control de principio a fin. Secciones técnicas y múltiples opciones de línea ofrecieron el contexto perfecto para una exhibición de freeride puro. Además, el regreso tuvo un condimento especial: dos victorias locales que hicieron pesar la localía en USA.
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Victor de Le Rue volvió a demostrar su gran momento. Tras ganar en Val Thorens, llegó a Alaska decidido a sostener esa racha y lo consiguió con una línea muy completa, combinando técnica y creatividad. Su bajada incluyó un frontside 540, poco habitual en este tipo de competencia. Con 91,67 puntos, se quedó con la victoria y se consolidó en lo más alto de la clasificación general. “Me hizo muchísima ilusión competir en Alaska. Es un lugar increíble donde se disfruta al máximo del snowboard y la nieve es espectacular. Mi experiencia en estas montañas sin duda me ha ayudado. También estoy muy contento con mi Grab 540. Ahora el título se decidirá en Verbier.”
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En la rama femenina, la estadounidense Mia Jones se quedó con una victoria muy especial en su primera vez en Alaska. Con el dorsal dorado, marcó el ritmo desde el inicio con una bajada rápida y bien controlada. Supo leer muy bien el terreno, aprovechando las características naturales de la cara y manteniendo una velocidad constante. Sumó 91,00 puntos y se llevó el triunfo. “Es una sensación increíble esquiar en USA, y estar aquí en Alaska es simplemente irreal. Nunca había visto montañas como estas. Las condiciones de la nieve eran increíbles y disfruté cada momento de mi bajada. Siento que he ganado mucha confianza desde el comienzo de la temporada, y lo daré todo en Verbier para la final.”
En esquí, la suiza Sybille Blanjean consiguió su primera victoria de la temporada en un momento clave. Con una línea estratégica y un esquí potente, logró adaptarse muy bien a la exigencia del terreno. Con 75,67 puntos, pasó a liderar la clasificación general antes de la final. “Estar aquí en Alaska ya era un sueño de infancia para mí. Crecí viendo películas de freeride ambientadas en estas montañas. Cuando competía en la categoría Junior, veía los eventos del FWT aquí e imaginaba cómo sería esquiar en ellas. Ganar aquí es aún más increíble. Me divertí muchísimo. Ahora el próximo evento es en casa, en Bec, mi montaña favorita, y espero poder repetir la hazaña allí.”
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Entre los hombres, el estadounidense Toby Rafford logró finalmente subirse a lo más alto del podio. En su primera competencia del Tour en casa, aprovechó el terreno con una bajada muy completa, que incluyó un 360 en la parte superior y un descenso con velocidad y control en todo momento. Con 90,67 puntos, no solo ganó sino que también pasó a liderar la general. “Estaba muy emocionado de estar en Alaska con todos los demás riders estadounidenses, y ganar lo hace aún más especial. Es una sensación increíble. Simplemente elegí la trazada que más me gustó y me lancé sin pensar en el resultado. Ahora toca concentrarse en el Bec des Rosses.”
La temporada entra ahora en su tramo decisivo y todo se va a definir en Bec des Rosses, donde se disputará el YETI Xtreme Verbier. Uno de los escenarios más exigentes del freeride será el encargado de coronar a los campeones del 2026, en un cierre que promete estar a la altura de este regreso a Alaska.
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