Una disciplina con raíces profundas en la historia alpina se suma por primera vez al programa olímpico. Velocidad, resistencia y técnica pura, con la montaña como protagonista.
A un mes del arranque de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026, el calendario suma una novedad histórica: el esquí de montaña, conocido a nivel internacional como ‘skimo’, tendrá su estreno olímpico. Será el único deporte nuevo del programa y marcará un antes y un después para una disciplina que, aunque recién ahora llega a los Juegos, tiene más de un siglo de historia.
El skimo combina ascensos exigentes, tramos a pie y descensos técnicos, todo en carreras cortas, intensas y sin margen para el error. En los últimos años, el crecimiento del esquí fuera de pista y de las actividades en la montaña —impulsado incluso durante la pandemia— terminó de consolidar su lugar en el deporte invernal.
El programa olímpico incluirá tres pruebas con medalla: sprint femenino, sprint masculino y relevo mixto. Todas se disputarán en Bormio, en el Stelvio Ski Centre, en plena Alta Valtellina, rodeado por los Alpes lombardos. Las finales del sprint están previstas para el 19 de febrero, mientras que el relevo mixto se correrá dos días después.
El sprint es el formato más explosivo del esquí de montaña. Dura poco más de tres minutos y mezcla tramos de subida con pieles colocadas debajo de los esquíes, secciones a pie cargando el equipo y una bajada final muy técnica. El sistema de clasificación y eliminación directa hace que cada manga sea una verdadera carrera contrarreloj, donde cualquier error se paga caro.
En el relevo mixto, la estrategia pasa a ser clave. Cada equipo está formado por una mujer y un hombre, que se van alternando en un circuito corto, con dos vueltas cada uno. La coordinación, el ritmo y las transiciones limpias serán tan importantes como la condición física, en un formato muy ajustado y sin segundas oportunidades.
“Básicamente, es como el esquí de travesía, pero con un límite de tiempo”, explicó el austríaco Paul Verbnjak, una de las referencias del circuito internacional. Y agregó: “cada movimiento cuenta, cada segundo importa, sobre todo en el sprint o en el relevo mixto”. Verbnjak comparó las transiciones con “paradas en boxes de la Fórmula 1”, destacando lo decisivas que pueden ser.
Entre los grandes candidatos aparecen la suiza Marianne Fatton y el español Oriol Cardona Coll, actuales campeones del mundo en sprint. También hay que seguir de cerca a la francesa Emily Harrop, que ganó el evento test disputado el invierno pasado en el mismo circuito de Bormio. En el relevo mixto, Cardona Coll viene de imponerse junto a Ana Alonso Rodríguez, mientras que Harrop fue segunda junto a Thibault Anselmet. Estados Unidos, por su parte, aseguró su lugar olímpico en el relevo gracias a una victoria en Copa del Mundo de Anna Gibson y Cam Smith.
El esquí de montaña está gobernado por la Federación Internacional de Esquí de Montaña (ISMF), que reúne a unas 55 federaciones nacionales en cinco continentes. Los primeros campeonatos mundiales se disputaron en 2002 y la disciplina ya había tenido una experiencia olímpica previa en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Lausana 2020, con éxito antes de dar el gran salto.
Habrá sanciones para conductas antideportivas, errores técnicos o faltantes de equipamiento, con penalizaciones que pueden ir desde la suma de tiempo hasta la descalificación. Todo está pensado para un deporte donde la precisión es tan determinante como la resistencia.
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