El brasileño se impuso en el slalom gigante que abrió la Copa del Mundo 2026/27, por delante de los suizos Loïc Meillard y Marco Odermatt. Con este resultado, sumó su cuarta victoria consecutiva en la disciplina y ratificó su gran momento.
Lucas Pinheiro Braathen comenzó la temporada de esquí alpino de la misma manera en que terminó la anterior: en lo más alto del podio. El brasileño ganó este domingo el slalom gigante de Sölden, en Austria, y se quedó con la primera carrera de la Copa del Mundo 2026/27, por delante de los suizos Loïc Meillard y Marco Odermatt.
Después de marcar el mejor tiempo en la primera manga, Pinheiro Braathen sostuvo el ritmo en la segunda bajada y terminó con una ventaja de 48 centésimas sobre Meillard. Odermatt, uno de sus principales rivales en la lucha por el Globo de Cristal, finalizó tercero, a 49 centésimas del ganador.
La victoria extendió una racha que confirma su protagonismo en la disciplina: el brasileño consiguió su cuarto triunfo consecutivo en el slalom gigante, después de sus resultados en el cierre de la temporada pasada, que incluyeron el oro olímpico y el Globo de Cristal de 2026.
El estreno tenía un significado especial para Pinheiro Braathen. Además de comenzar la defensa de sus títulos, volvía a medirse con Odermatt, cuatro veces campeón del slalom gigante, en una rivalidad que promete ser uno de los grandes atractivos de la temporada.
El brasileño reconoció que sintió una gran presión antes de la carrera, tanto por la expectativa que genera su rendimiento como por la responsabilidad de defender los logros de la temporada anterior. Sin embargo, consiguió transformar esa exigencia en un impulso para imponerse en el glaciar Rettenbach.
A los 26 años, Pinheiro Braathen también atraviesa una etapa de búsqueda de nuevos objetivos. Después de alcanzar algunas de las metas más importantes de su carrera, dedicó la pretemporada a encontrar nuevas motivaciones para seguir evolucionando. En Sölden, esa búsqueda se tradujo en una actuación sólida, sin dudas en los momentos decisivos y con la confianza que lo llevó a dominar el gigante durante los últimos meses.
La pelea por el segundo puesto se resolvió por un margen mínimo. Meillard consiguió superar a su compatriota Odermatt por apenas una centésima, gracias a un gran tramo final de la segunda manga.
El resultado tuvo un valor particular para el suizo, que nunca había terminado entre los cinco primeros en Sölden. Su segundo puesto representó un comienzo alentador en una temporada en la que buscará consolidarse entre los principales candidatos de la disciplina.
Odermatt, por su parte, terminó satisfecho con el tercer puesto después de una pretemporada marcada por las lesiones. El suizo mejoró sus sensaciones en la segunda bajada, aunque la diferencia establecida por Pinheiro Braathen en la primera manga terminó siendo determinante.
El podio también tuvo un valor histórico para Odermatt: alcanzó los 47 podios en el slalom gigante de la Copa del Mundo y superó a sus compatriotas Michael von Grünigen y Vreni Schneider como el esquiador suizo con más podios en la disciplina.
Sölden ocupa un lugar importante en la carrera de Pinheiro Braathen. En 2020, cuando todavía competía para Noruega, consiguió allí su primera victoria en un slalom gigante de la Copa del Mundo. Seis años después, volvió a imponerse en el mismo escenario, aunque esta vez bajo la bandera de Brasil.
Su recorrido tuvo un giro importante después de alejarse de la competición durante un año y regresar al circuito con su nueva nacionalidad deportiva. Desde entonces, logró la primera victoria brasileña en la Copa del Mundo, alcanzó el oro olímpico y conquistó el Globo de Cristal.
La victoria en Sölden también le permitió volver a un escenario decisivo en su historia deportiva. En aquella primera conquista tenía 20 años; ahora, con 26 y una trayectoria mucho más extensa, regresó al mismo lugar para abrir una nueva temporada en lo más alto del podio.
En el glaciar Rettenbach, con viento y un trazado exigente que dejaba poco margen para los errores, el brasileño fue el más sólido y marcó diferencias desde la primera manga. Su triunfo no solo le permitió comenzar la temporada con el pie derecho, sino que también confirmó que mantiene el nivel que lo llevó a dominar la disciplina durante el último invierno.
La Copa del Mundo recién empieza, pero Pinheiro Braathen ya dejó su primera señal: será uno de los nombres a seguir en la lucha por los principales títulos del esquí alpino.