El austríaco, ocho veces ganador de la clasificación general, decidió no participar en el gigante de Sölden tras evaluar su rendimiento en los entrenamientos. Aunque su recuperación avanza favorablemente, todavía considera que está lejos del nivel necesario para competir.
El regreso de Marcel Hirscher a la Copa del Mundo de esquí alpino tendrá que esperar. El esquiador de 37 años anunció que no participará en el gigante de Sölden, que abrirá la temporada 2026-2027, mientras continúa con su puesta a punto después de la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda que sufrió en diciembre de 2024.
La decisión llegó después de varias semanas de preparación, que incluyeron entrenamientos en Ushuaia durante septiembre y pruebas cronometradas junto con integrantes de la Federación Austríaca de Esquí. Si bien las sensaciones físicas son positivas, los tiempos registrados todavía muestran diferencias respecto de los principales competidores.

El principal desafío para el austríaco nacionalizado neerlandés es recuperar el ritmo necesario para volver a competir al máximo nivel. Después de una larga ausencia de las pistas, la preparación física y la evolución de su rodilla no son los únicos factores que debe considerar: también necesita acercarse al rendimiento de los mejores especialistas.
Hirscher cuenta con cuatro invitaciones especiales (wild cards) para el slalom gigante y otras cuatro para el slalom. Estas autorizaciones de la Federación Internacional de Esquí y Snowboard (FIS) le permiten participar sin tener que sumar previamente los puntos necesarios en competencias de categorías inferiores.
Sin embargo, el margen es limitado y deberá administrar esas oportunidades con cuidado. El objetivo es regresar cuando esté en condiciones de conseguir resultados que le permitan mantenerse en el circuito.
Después de Sölden, el calendario contempla pruebas de slalom en Levi y Gurgl. Más adelante, la Copa del Mundo se trasladará a Estados Unidos para disputar los gigantes de Copper Mountain y Beaver Creek, antes de regresar a Europa con la competencia de Val d’Isère, prevista para el 12 de diciembre.
Por el momento, Hirscher no confirmó cuándo volverá a competir. La decisión dependerá de su evolución y de las evaluaciones que realice junto con su equipo.

La trayectoria de Hirscher explica la expectativa que genera su vuelta. Se retiró en 2019 después de conquistar dos medallas de oro olímpicas, siete títulos mundiales y ocho clasificaciones generales de la Copa del Mundo, un palmarés que lo ubica entre las grandes figuras de la historia del esquí alpino.
En 2024 sorprendió al anunciar su regreso a la competición, esta vez bajo la bandera de Países Bajos, el país de origen de su madre. Su primera carrera fue precisamente en Sölden, donde terminó en el puesto 23 del gigante y consiguió el tercer mejor tiempo en la segunda manga.
Sin embargo, su vuelta duró poco. En diciembre de ese año sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda durante un entrenamiento en Reiteralm y debió iniciar una nueva rehabilitación.
No era la primera vez que una lesión importante interrumpía su carrera. En 2011 sufrió una fractura de tobillo antes del Mundial, pero regresó al año siguiente y conquistó su primera clasificación general de la Copa del Mundo.
Ahora, el desafío es diferente. Con 37 años y después de una prolongada ausencia de la competición, Hirscher busca recuperar el nivel que lo convirtió en uno de los mejores esquiadores de su generación.
Sölden deberá esperar para volver a recibirlo en la largada. Su regreso sigue en pie, pero el austríaco tiene claro que no alcanza con volver a ponerse los esquíes: necesita estar preparado para competir.