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Megaobra: Un túnel bajo los Andes para unir Argentina y Chile todo el año

El megaproyecto busca unir San Juan con la Región de Coquimbo mediante un túnel de casi 14 kilómetros que permitiría mantener el cruce operativo incluso durante los meses más duros de nieve en la Cordillera.

 

Cada invierno, la historia se repite en la Cordillera de los Andes. La nieve avanza, los pasos internacionales se cierran y una de las conexiones más importantes entre Argentina y Chile queda prácticamente inutilizada durante varios meses. Pero eso podría cambiar en el futuro gracias a una obra que vuelve a tomar fuerza: el Túnel Internacional de Agua Negra.

El proyecto apunta a unir la provincia de San Juan con la Región de Coquimbo a través de un túnel de casi 14 kilómetros que permitiría mantener el cruce habilitado durante todo el año, incluso en plena temporada de nieve.

 

 

Hoy, el Paso de Agua Negra funciona solamente durante algunos meses, generalmente entre diciembre y abril. El resto del año queda cubierto por nieve y afectado por condiciones extremas propias de la alta montaña. Ubicado a casi 4.800 metros sobre el nivel del mar, es uno de los cruces fronterizos más altos de Sudamérica y también uno de los más desafiantes desde el punto de vista climático.

Actualmente conecta la localidad sanjuanina de Las Flores con Huanta, en Chile, mediante la Ruta Nacional 150 y la Ruta CH-41. Cuando llegan las nevadas intensas, el cierre obliga a transportistas, turistas y exportadores a buscar alternativas mucho más largas y, muchas veces, saturadas.

 

 

La idea de construir un túnel para atravesar la Cordillera lleva décadas sobre la mesa, aunque ahora volvió a tomar impulso gracias al respaldo económico del Banco Interamericano de Desarrollo. El organismo aprobó préstamos por 280 millones de dólares para la primera etapa de la obra, con fondos destinados tanto a Argentina como a Chile.

El proyecto contempla la construcción de dos galerías paralelas, una para cada sentido de circulación, con sistemas de ventilación, galerías de emergencia y tecnología preparada para soportar las exigentes condiciones de la montaña. El ingreso argentino estaría ubicado a más de 4.000 metros de altura, mientras que el acceso chileno se construiría a unos 3.620 metros sobre el nivel del mar.

 

 

Más allá de la conexión entre ambos países, el túnel forma parte de un plan mucho más amplio: el Corredor Bioceánico Central. La intención es unir Porto Alegre con el puerto chileno de Coquimbo atravesando territorio argentino, generando una salida más directa hacia el océano Pacífico y mejorando la conexión comercial con Asia y Oceanía.

La obra podría tener un impacto importante en sectores como la minería, la agroindustria y las energías renovables, además de reducir tiempos y costos logísticos para las exportaciones argentinas.

Claro que construir un túnel de estas características en plena Cordillera no será sencillo. La altitud, las temperaturas extremas, el riesgo sísmico y el impacto ambiental aparecen entre los principales desafíos técnicos del proyecto.

Sin embargo, después de años de demoras y discusiones, el túnel de Agua Negra volvió a ponerse en marcha. Y aunque todavía falta mucho camino por recorrer, la posibilidad de mantener conectado el cruce incluso durante el invierno ya empieza a dejar de parecer una utopía.

 

 

 

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