La esquiadora más ganadora de la historia del esquí alpino tocó la campana de cierre en la Bolsa de Nueva York y, en una entrevista, hizo un repaso de su carrera, habló de su presente deportivo y dejó en claro que, aunque empieza a interesarse en proyectos fuera de las pistas, aunque todavía no piensa en el retiro.
El mundo del esquí alpino tuvo una escena poco habitual esta semana: Mikaela Shiffrin en la Bolsa de Nueva York tocando la campana de cierre del mercado. La esquiadora estadounidense estuvo en el New York Stock Exchange el jueves, a pocos días de volver de Europa, y aprovechó para hacer un balance de su carrera y hablar sobre su futuro.
Tocar la campana de cierre en Wall Street es un reconocimiento que generalmente se les da a empresas o ejecutivos que celebran algún hito financiero, pero en este caso la presencia de Shiffrin se dio por la relación con Stifel Financial Corp., sponsor del equipo de esquí de Estados Unidos. Fue un cruce bastante particular entre el mundo del deporte y las finanzas, y una muestra de la dimensión global que tiene hoy la figura de Shiffrin.

Antes de la ceremonia, Shiffrin dio una entrevista en el programa Closing Bell de CNBC, donde habló sobre su carrera, sus logros y lo que viene en su vida deportiva. Cuando le preguntaron por el término GOAT (Greatest Of All Time), con el que muchos la definen, se rió y dijo que esa palabra siempre le hace pensar en una cabra gritando. Fiel a su perfil bajo, le restó importancia al título y dijo que se siente muy agradecida por haber podido esquiar y competir durante tantos años al máximo nivel.
También habló de su medalla olímpica en Cortina, conseguida en febrero, que de alguna manera cerró un círculo 12 años después de su primer oro en Sochi. Reconoció que en ese momento no podía imaginar todo lo que iba a pasar en su carrera ni la dimensión que tienen los Juegos Olímpicos en la vida de un atleta. Con múltiples medallas olímpicas y el récord histórico de victorias en la Copa del Mundo, definió su carrera como “un viaje muy especial”, pero dejó en claro que todavía no piensa retirarse.

Si bien el esquí sigue siendo su prioridad absoluta, Shiffrin contó que también está empezando a desarrollar otros proyectos. Lanzó recientemente un podcast llamado What’s the Point junto a su sponsor Stifel y continúa muy involucrada en proyectos solidarios, especialmente con la Share Winter Foundation, que busca que más chicos puedan acceder al esquí y al snowboard.
Además, se mostró muy optimista sobre el futuro del equipo femenino de Estados Unidos. Destacó la profundidad que tiene hoy el equipo, la victoria en la Nations Cup y los buenos resultados en slalom gigante como señales de que hay una nueva generación muy fuerte.
La imagen de Shiffrin en Wall Street es simbólica: una atleta que ya trascendió su deporte y que hoy tiene presencia e influencia mucho más allá de la nieve.
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