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Ni las fracturas la frenan: Lindsey Vonn ya volvió a entrenar

A solo cuatro semanas de un durísimo accidente en los Juegos Olímpicos, la estadounidense ya retomó su rehabilitación y volvió al gimnasio. Su temporada terminó antes de tiempo, pero su espíritu competitivo sigue intacto.

 

La historia reciente de Lindsey Vonn suma otro capítulo que explica por qué es considerada una de las grandes leyendas del esquí alpino. Apenas cuatro semanas después de sufrir un accidente gravísimo en los Juegos Olímpicos, la estadounidense ya volvió a entrenar y comenzó su rehabilitación.

La caída ocurrió durante la prueba de descenso, una de las disciplinas más exigentes y peligrosas del esquí alpino. En esta especialidad, las esquiadoras pueden alcanzar velocidades cercanas a los 160 km/h, con equipamiento pensado más para la aerodinámica que para la protección.

 

 

Durante su bajada olímpica, el bastón derecho de Vonn se enganchó con una puerta justo cuando estaba en el aire. El impacto la desestabilizó y la obligó a aterrizar de manera perpendicular a la pendiente, provocando una caída muy violenta.

El resultado fue una evacuación en helicóptero desde la pista y múltiples lesiones. Vonn sufrió una fractura en el tobillo derecho y una compleja fractura en la pierna izquierda que involucró la tibia, la cabeza del peroné y la meseta tibial. Además, desarrolló un síndrome compartimental que casi termina en la amputación de la pierna, algo que pudo evitarse gracias a una fasciotomía de emergencia.

 

 

Desde entonces, la campeona se mantuvo activa en sus redes sociales contando cómo avanza su recuperación. En Instagram, explicó que el proceso de recuperación de los huesos podría llevar alrededor de un año. Una vez que eso ocurra, tendrá la opción de retirar el metal colocado en la pierna y, en una etapa posterior, reparar el ligamento cruzado anterior que también está dañado.

A casi semanas del brutal accidente ya publicó algunos videos de su rehabilitación. Allí se la veía nuevamente en el gimnasio realizando ejercicios que no interfieren con la recuperación de sus lesiones: extensiones con la pierna derecha, ejercicios de tren superior e incluso el simple hecho de ponerse de pie. Y en las últimas horas sumó un nuevo paso: comenzó a hacer bicicleta fija, una señal clara de que su recuperación sigue avanzando de a poco pero con constancia.

 

 

En el alto rendimiento, el cuerpo es la principal herramienta de trabajo. Las lesiones no solo obligan a frenar la actividad deportiva, sino que también alejan a los atletas de aquello que los apasiona. La recuperación no es únicamente física: también implica enfrentar el desafío mental de pasar de una vida extremadamente activa a largos períodos de quietud.

Vonn fue muy abierta sobre las dificultades emocionales de este proceso, pero también dejó en claro que no piensa bajar los brazos. Y es que, más allá del final abrupto, su temporada ya había sido notable. Después de seis años retirada y tras varias cirugías, la estadounidense volvió al circuito y llegó a liderar la clasificación de descenso hasta el momento de su accidente. En todas las carreras que disputó terminó en el podio y logró dos victorias frente a rivales más jóvenes.

 

 

A los 41 años, Lindsey Vonn demostró que no había perdido ni su nivel ni su espíritu competitivo. Puede que su temporada haya terminado de manera trágica, pero también quedará en el recuerdo como una historia inspiradora dentro del mundo del esquí.

 

 

 

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