Un análisis sobre las tormentas de nieve de enero de 2026 revela que el cambio climático puede intensificar las nevadas en las regiones más frías del país, mientras que en zonas más templadas la nieve podría disminuir.
A primera vista puede parecer contradictorio: si el planeta se está calentando, ¿cómo es posible que en algunos lugares pueda nevar más? Un estudio reciente realizado en Japón sugiere justamente eso. Según investigadores del Ministerio de Ciencia y Tecnología y del Instituto de Investigación Meteorológica de la Agencia Meteorológica de Japón, el calentamiento global podría haber aumentado las nevadas en el norte del país en alrededor de un 7%.
El análisis se centró en las intensas tormentas de nieve que afectaron al archipiélago japonés entre el 21 y el 31 de enero de 2026. Durante ese período, una prolongada irrupción de aire extremadamente frío se instaló sobre el país y provocó fuertes nevadas en amplias zonas del norte y el oeste de Japón, generando importantes interrupciones en el transporte y en la vida cotidiana.

En Sapporo, por ejemplo, los servicios ferroviarios sufrieron importantes interrupciones, especialmente el 25 de enero. Más al norte, en la prefectura de Aomori, la acumulación de nieve superó los 180 centímetros, lo que llevó a solicitar la intervención de las Fuerzas de Autodefensa para tareas de asistencia ante desastres. En el distrito de Takanosu, en Kita-Akita, se registró incluso el mayor nivel de nieve acumulada desde que existen registros.
Para entender qué papel jugó el cambio climático en este episodio, los científicos utilizaron un método conocido como “atribución de eventos”, que analiza la influencia del calentamiento global en fenómenos meteorológicos específicos mediante simulaciones climáticas.
Los investigadores compararon dos escenarios durante un período de 11 días, del 21 al 31 de enero: uno que reproduce las condiciones climáticas actuales y otro que simula un clima hipotético sin el calentamiento provocado por la actividad humana.
Los resultados mostraron que en las regiones más frías del país, especialmente a lo largo de la costa del mar de Japón —como la prefectura de Niigata y las zonas más al norte—, el calentamiento global habría incrementado las nevadas aproximadamente un 7%. Esto se debe a que una atmósfera más cálida puede contener más vapor de agua, lo que aumenta la cantidad de precipitación cuando las temperaturas siguen siendo lo suficientemente bajas como para que caiga en forma de nieve.

En cambio, el efecto fue el contrario en las zonas más templadas. En el oeste de Japón, donde las temperaturas invernales suelen estar más cerca del punto de congelación, el estudio estima que las nevadas se redujeron alrededor de un 7%. Allí, parte de la precipitación que en otras condiciones habría caído como nieve se transforma cada vez más en lluvia.
El estudio muestra que el impacto del cambio climático sobre la nieve no es uniforme y depende en gran medida de las condiciones de temperatura de cada región.
“Por el momento, el impacto del calentamiento global puede aumentar la cantidad de vapor de agua, elevando el riesgo de mayores nevadas”, explicó Hisashi Nakamura, profesor emérito de la Universidad de Tokio y presidente del comité de análisis de fenómenos meteorológicos extremos de la Agencia Meteorológica de Japón. “Aunque el vínculo entre el calentamiento global y el aumento de las nevadas puede ser contrario a nuestra intuición, aún necesitamos estar preparados para la nieve”.