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Lindsey Vonn recibió el alta: “Me salvaron la pierna de ser amputada”

La campeona estadounidense confirmó que sufrió un síndrome compartimental después de su accidente en el descenso olímpico. Estuvo cerca de perder la pierna izquierda, fue operada varias veces y ya recibió el alta, aunque enfrenta una recuperación que podría extenderse durante un año.

 

El impacto fue mucho más grave de lo que se vio en la pista. Lindsey Vonn reveló que, tras su caída en el descenso de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026, sufrió un síndrome compartimental que casi termina en la amputación de su pierna izquierda.

La esquiadora, de 41 años, explicó en un video publicado en sus redes sociales que su pierna estaba “en pedazos” después del accidente. La caída le provocó una fractura compleja de tibia, lesiones en la cabeza del peroné y en la meseta tibial, además de una fractura de tobillo. Pero la mayor complicación fue el síndrome compartimental, una condición que se produce cuando aumenta peligrosamente la presión dentro de un músculo y se restringe el flujo sanguíneo.

 

 

“Todo estaba en pedazos”, contó. Y detalló: “El síndrome compartimental significa que hay demasiado trauma en una zona del cuerpo, entonces hay demasiada sangre y queda atrapada. Aplasta todo en el compartimiento; todos los músculos, nervios y tendones, todos como que mueren”.

La situación fue tan crítica que estuvo al borde de perder la pierna. “El Dr. Tom Hackett me salvó la pierna de ser amputada”, afirmó. El cirujano ortopédico del equipo de Estados Unidos le practicó una fasciotomía de urgencia para liberar la presión. “La abrió por ambos lados, la dejó abierta para que ‘respirara’, por decirlo así. Me salvó”, explicó.

Vonn también reveló que, debido a la pérdida de sangre por el accidente y las cirugías, tenía la hemoglobina baja y necesitó una transfusión. En total, fue sometida a cuatro operaciones en Italia antes de regresar a Estados Unidos, donde la semana pasada atravesó una cirugía reconstructiva de seis horas.

 

 

Tras casi dos semanas internada y prácticamente inmóvil, finalmente recibió el alta hospitalaria y fue trasladada a un hotel. “Después de casi dos semanas acostada en una cama de hospital casi completamente inmóvil, finalmente estoy lo suficientemente bien como para mudarme a un hotel. Todavía no es mi casa, ¡pero es un paso enorme!”, escribió.

Actualmente se moviliza en silla de ruedas. “Va a ser un camino largo. Estoy en una silla de ruedas ahora mismo, muy inmóvil. No puedo decirles lo doloroso que ha sido”, confesó. Y agregó que espera poder usar muletas pronto, aunque adelantó que deberá utilizarlas al menos durante dos meses.

Los plazos de recuperación también son extensos. “Tomará alrededor de un año para que todos los huesos sanen y luego decidiré si quiero sacar todo el metal o no, y después volver a cirugía y finalmente arreglar mi LCA”, explicó en referencia al ligamento cruzado anterior.

 

 

A pesar de la gravedad del accidente, Vonn dejó en claro que no se arrepiente de haber competido en los Juegos. “Este año trabajé tan duro para volver, y valió tanto la pena”, sostuvo. Y fue tajante: “Sin arrepentimientos. Prefiero caer peleando que no intentarlo”.

Con su espíritu intacto, cerró con una frase que resume su carácter competitivo: “Siempre peleo. La vida es la vida, tenés que aguantar los golpes. Este realmente me derribó, pero soy como Rocky: simplemente voy a seguir levantándome”.

 

 

 

 

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