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Tiziano Gravier y el sueño olímpico: crecer, competir y creer en el esquí argentino

Con la mira puesta en Milano Cortina 2026, el esquiador argentino repasa su crecimiento en la Copa del Mundo, el salto físico y mental que exigió competir entre los mejores y el objetivo que lo impulsa: demostrar que Argentina también puede estar en la élite del esquí alpino.

 

Tiziano Gravier atraviesa la temporada más importante de su carrera. Con 23 años, el esquiador argentino ya fue séptimo en el supergigante de los Juegos Olímpicos de la Juventud de Lausana 2020, disputó tres Mundiales absolutos y logró meterse en el circuito de la Copa del Mundo. El gran objetivo ahora es Milano Cortina 2026.

En una entrevista con Olympics.com, Gravier habló de su crecimiento deportivo y de un aprendizaje clave: no perder de vista el disfrute en medio de la exigencia. Al terminar la última temporada escribió una reflexión que resume ese momento: “Creo que es fácil perder la perspectiva de algunas cosas, pero estoy seguro que el Tiziano de 10 años estaría orgulloso de poder competir contra los mejores del mundo, en los eventos más importantes del mundo del esquí, representando a mi país”.

 

 

La vorágine del calendario, explica, puede hacer que el foco se corra. “Obviamente tengo muchas cosas para mejorar y está buenísimo esa exigencia, pero me pasó que hubo veces donde no lo disfruté porque sentía que no estaba al nivel al que me gustaría estar”. Por eso, uno de sus objetivos fue claro: seguir empujando en los entrenamientos, pero también darse el tiempo de valorar lo que está viviendo.

El salto a la Copa del Mundo significó un impacto inmediato. La diferencia de ritmo y dificultad es tangible. “Lo que más me impactó fue la dificultad de las pistas y la intensidad con la que bajan. Yo había visto las competencias mil veces por la tele, pero una vez que llegas ahí y ves la pendiente y ves el tipo de nieve que es, que es asfalto, y ves la intensidad con la que bajan los mejores del mundo, choca un poco”.

En ese nivel, cada detalle cuenta. “Sin hacer errores, pero dudando un poquitito en cuatro o cinco curvas, ya estaba medio segundo atrás, que para nosotros es un montón”. En el slalom gigante, donde se alcanzan velocidades cercanas a los 90 km/h, las fuerzas sobre el cuerpo son extremas. “Sentís cómo el cuerpo se te va comprimiendo de lado a lado, y tienes que poder resistir, generar y controlar lo que pasa para ser lo más preciso posible”.

 

 

La respuesta fue una preparación más intensa. Gravier reforzó el trabajo físico —sumó entre cuatro y cinco kilos de músculo— para adaptarse a pistas más exigentes. También cambió la lógica de los entrenamientos: más bajadas, ejecutadas como si fueran de competencia, con foco absoluto. “Intento tener concentración total, de que me voy a tirar a fondo por la pendiente que sea. Hay un poquito más de intensidad mental”.

Ese ajuste también fue psicológico. Al principio se sentía un invitado dentro del circuito. “El año pasado me sentía medio de afuera, como un invitado”. Un punto de quiebre llegó en enero de 2025, cuando detectaron aspectos puntuales para mejorar. A partir de ahí, los tiempos se acortaron y la confianza creció. “Este año, con la experiencia del año pasado, ya me sentía más como dueño de la situación”.

Más allá de los resultados, su objetivo tiene una dimensión colectiva. “Que los jóvenes argentinos se sientan representados, que vean que se puede competir al más alto nivel siendo argentino aunque estemos del otro lado del mundo”.

 

 

En ese proceso, el trabajo mental cumple un rol central. Desde 2019 trabaja con un psicólogo deportivo. “Nosotros tenemos que trabajar lo técnico, lo táctico, lo físico y lo mental. Vos podés trabajar las primeras tres perfecto, pero si el día de la competencia de cabeza estás flojo se te puede llegar a caer”. En su caso, el enfoque reciente pasa por confiar más en la intuición y evitar la sobreexigencia. “Cuando estoy en ese estado es cuando mejor compito”.

Con una preparación más exigente y una cabeza más clara, Tiziano Gravier encara el camino hacia Milano Cortina 2026 con una convicción firme: crecer sin perder el disfrute. Y demostrar que la Argentina también puede pelear en lo más alto del esquí alpino.

 

 

 

 

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