El regreso de Federica Brignone en Kronplatz fue mucho más que un resultado: después de casi diez meses fuera por lesión, la italiana volvió a competir en casa, sobre la exigente pista Erta, y cerró sexta en un slalom gigante cargado de emoción.
Mientras Marco Odermatt seguía agrandando su leyenda con una histórica cuarta victoria en el descenso de Wengen, en Italia todas las miradas se posaron en un regreso cargado de emoción. En Kronplatz, sobre la durísima pista Erta, Federica Brignone volvió a competir tras casi diez meses fuera por lesión y lo hizo con una gran actuación que ilusiona para lo que viene.
La italiana volvió a la Copa del Mundo luego de cerca de 300 días sin acción, tras la fractura de pierna sufrida en abril pasado. Y eligió hacerlo en casa, ante su gente, en un slalom gigante exigente desde lo técnico y lo emocional, a pocas semanas de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026.

En la primera manga, Brignone mostró una bajada prolija y medida. Cerró séptima, en una clasificación muy apretada y con ritmos altísimos desde el arranque. “Estoy muy feliz, rompí el hielo”, dijo tras esa primera pasada, todavía enfocada en recuperar sensaciones.
La segunda manga fue el punto más alto del día para la italiana. Brignone se soltó, atacó con decisión y cruzó la meta con el cronómetro en verde, quedando momentáneamente en la punta cuando aún restaban seis corredoras. Cinco terminaron superándola, pero ya nada podía arruinar una gran vuelta. Al finalizar, la emoción la desbordó.
“Cruzar la línea de llegada con la luz verde me hace muy feliz, después de todas las emociones que viví hoy”, contó. Y fue sincera al analizar su estado: “Creo que me voy a quedar en Cortina d’Ampezzo para entrenar fuerte las disciplinas de velocidad. Todavía me falta un poco de confianza; hago bien dos curvas y freno en la siguiente”.

La victoria quedó en manos de la austríaca Julia Scheib, que con un tiempo total de 2:19.85 logró el primer triunfo de Austria en la Erta, por delante de Camille Rast y Sara Hector. Mikaela Shiffrin terminó cuarta, en otra actuación consistente sobre una pista que no perdona.
Más allá del resultado, la jornada fue una verdadera fiesta del esquí. Más de 10.000 personas siguieron la primera manga y se estima que entre 13.000 y 15.000 espectadores colmaron Plan de Corones a lo largo del día. La Erta, con más puertas que en ediciones anteriores y una nieve durísima por las temperaturas bajo cero, volvió a confirmarse como una de las pistas más selectivas del circuito femenino.
Para Brignone, el sexto puesto a 292 días de su lesión vale como una victoria. “Me voy de acá muy feliz. No sé con cuánta confianza, pero sí con mucha felicidad”, resumió. Y con Cortina cada vez más cerca, su regreso no es solo simbólico: sino una señal fuerte para lo que viene.
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